STAR TREK 2009


La saga de ciencia ficción más explotada a través del cine, televisión, juegos, libros y cómics, apuesta a resurgir

Star Trek: Rejuvenecer luego de 43 años


THE NEW YORK TIMES | DAVID ITZKOFF

Hay que engancharse en una breve conversación con J.J. Abrams y alegremente confesará cuál es el papel que la serie “Star Trek” jugó en su crecimiento. “No fui un fanático”, confiesa.

A pesar de que Abrams se convirtió con el tiempo en el creador de series como Lost, Alias y Fringe (series que deben su existencia a infancias alimentadas por otras series y repeticiones hasta el hartazgo de películas), cuando creció entre los `70 y los `80 no tenía interés en los vetustos viajes de la nave Enterprise y su tripulación.


No es que Abrams, quien ahora tiene 42, tenga algo contra la ciencia ficción, simplemente prefiere La dimensión desconocida y su guiones con moralidad sobrenatural. La dimensión desconocida invitaba y ofrecía una historia completa y autosuficiente en cada episodio. Y por eso no sería una revelación especial, si no fuera porque Abrams es el director de ”Star Trek”, película que se estrena el 7 de mayo en Estados Unidos, en la que Paramount ha invertido 150 millones de dólares para intentar rejuvenecer esta veterana franquicia de aventuras espaciales. Es la primera película que apunta a crear una historia oficial de los orígenes del capitán Kirk, Spock y el equipo del Enterprise.


La admisión de Abrams, anunciada informalmente a la hora de la comida ante sus colaboradores, no hizo levantar ninguna ceja. Desde Roberto Orci y Alex Kurtzman (quienes crearon Fringe con él y escribieron las dos películas de Transformers) hasta Damon Lindelof (co creador y productor de ”Lost”) y Bryan Burk (productor asociado de Abrams), todos han oído sus declaraciones sobre Star Trek antes. Pero es emblemático el por qué este equipo en especial, que abarca a fanáticos de la ciencia ficción y a un par de aficionados a ”Star Trek”, obtuvieron el control de una franquicia que a pesar de ser una de las más reconocibles en la industria ha disminuido en cuanto a expectativa y entusiasmo.


Abrams y sus camaradas son gente con aspiraciones de cultura pop y masiva, su fuerte es tomar géneros con limitadas pero intensas plataformas de fanáticos (ciencia-ficción, fantasía y terror) y volverlos accesibles a audiencias amplias. Y lo que tuvieron en mente para su versión de Star Trek es hacer una película consistente con los 43 años de historia de la serie pero que no esté totalmente en deuda con ella. A pesar de su respeto colectivo a la franquicia (y a La guerra de las galaxias, a Indiana Jones, X-men y otros artefactos culturales de su adolescencia), ninguno de ellos son todólogos del asunto, ni siquiera Orci, quien alguna vez tuvo un teléfono con la forma del Enterprise. Ellos dicen que esto los hace ser los candidatos ideales para actualizar la creación de Gene Rodenberry ante el público del siglo XXI.


“Hay demasiado material allí para ser fiel a todo”, dice Lindelof. Al mismo tiempo ellos tienen en cuenta los peligros de cincelar esta piedra fundamental de la cultura pop cuya influencia ha sido enorme aunque su reputación haya variado mucho a lo largo de los años. “Si Star Trek falla” dice Kurtzman, “será la mayor falla personal que alguna vez hayamos tenido, porque habremos violado algo que significa mucho para nosotros”.

HISTORIA. Su film los pone en una nueva trayectoria y en el corazón de la mitología de la serie. Cuenta la historia de un ingobernable joven del siglo XXIII llamado James T. Kirk (Chris Pine), quien se mete en filas de la Academia Starfleet, parcialmente a raíz de la muerte de su padre, un oficial de naves que sacrificó su vida por su tripulación. Así Kirk termina en una banda de cadetes talentosos y chocando con el mitad alienígena y mitad terrícola de Spock (Zachary Quinto, de la serie ”Héroes”).


Para la fidelidad a la serie colocaron varios enlaces a episodios de las series de televisión y a las películas anteriores, frases familiares y también las notorias soluciones de Kirk ante misiones simuladas supuestamente imbatibles. Pero también hay un esfuerzo consciente para inscribir esta nueva versión de la historia en las tradiciones narrativas popularizadas por el estudioso Joseph Campbell, en las cuales los héroes deben sufrir una pérdida y un abandono antes de elevarse y cumplir su misión. Los cineastas admiten que esto es un homenaje deliberado a sus películas favoritas, como ”Superman”, ”La guerra de las galaxias” y ”El padrino II”; producciones épicas que tuvieron muy buenos resultados de taquilla.


De forma más audaz, este film incluye una historia de viajes en el tiempo que le dio a su equipo creativo licencia para ajustarse a historias previas a las que había que ajustarse. Por ejemplo, los villanos son Romulans, a pesar de que el primer encuentro entre esta raza y el Enterprise ocurrió en un famoso episodio de la serie, supuestamente posterior a lo que narra la película. Pese a que estas revisiones son discutibles, los cineastas dicen que son necesarias, y el imperio de ”Star Trek” confió en ellos y tomó riesgos.


“Nuestras referencias eran todas las mismas”, cuenta Abrams, “Estaba esta extraña sensación de haber crecido todos juntos”. En apariencia, este particular grupo de Hollywood no tiene diferencia con otros. En el fondo son jóvenes de la era pre-Internet, la última generación cuyos integrantes no se podían conectar instantáneamente con otros fanáticos y tenían que buscarlos en diferentes encuentros, en tiendas de videos y a través de las páginas de revistas especializadas como la Starlog y la Fangoria.

ESPERANZA. A pesar de que esta ”Star Trek” ha sido reelaborada para ser como los actuales rompetaquillas de julio, como el último film de Batman, Iron Man y los inminentes Wolverine y Terminator: la salvación, también marca su propia tónica más esperanzada, e incluso utópica, que sus competidoras. Lo que los inspiró, en definitiva, era que en contraste con una saga de ciencia-ficción como Star Wars, cuyas imágenes de jóvenes aventureros atravesando el cosmos en vehículos imbatibles claramente lo influenciaron, Star Trek no se ubica “hace mucho tiempo atrás, en una galaxia muy lejana”, sino que es una visión esperanzada de lo que el futuro del planeta podría ser. “Nos hemos familiarizado tanto con la idea de viajes en el espacio gracias a muchas películas y programas de televisión que han perdido su sentido de maravilla”, decía Abrams, “Cuarenta y tres años atrás no era una idea aburrida”.


Orci y Lindelof, dos acólitos de Star Trek, estuvieron en todo el proceso de producción poniendo un ojo sobre Abrams. Los cineastas también tuvieron la bendición de Leonard Nimoy, quien creó el famoso Spock y que aceptó volver a encarnarlo aunque en una versión más anciana y sabia. “Cualquier fanático que crea que esto no es Star Trek tiene que decírselo a Leonard Nimoy”, dice Orci, “No me hablen a mí, háblenle a Spock”.

El Rey Midas detrás

“Ahora me considero un Trekkie (fanático de Star Trek), cosa que nunca me imaginé que diría a alguien”, dice J. J. Abrams, un productor considerado el “Rey Midas” de Hollywood gracias a los grandes negocios que generaron sus películas y series. Abrams, que comenzó su carrera a los 16 haciendo música para un film, tiene un olfato muy sensible para trabajar producciones que enlazan la cultura pop, el culto y la masividad a la vez.

Lo difícil de ser fiel a una idea y agregarle variantes frescas

Bajo la administración de Gene Rodenberry (creador de la serie) y de su destacado sucesor, Rick Berman (creador de la serie Star Trek: The next generation), la franquicia ha tenido cuatro películas de televisión y diez de cine. Pero el film de 2002, ”Star Trek: Némesis”, fue una desilusión, recaudando 43 millones; menos que cualquier otra película en la serie. En el 2005, además, la serie televisiva ”Star Trek: Enterprise” estuvo a punto de ser cancelada. El calor que podía haber quedado en esta franquicia se había disipado y muchos de sus escritores más talentosos la abandonaron. En 2005 la compañía Viacom, que tenía los derechos, se dividió en dos, separando su estudio CBS (que hace los shows de TV) de los estudios Paramount (que hacían las películas).


Star Trek estaba a punto de pasar a manos de la CBS para una nueva serie. El presidente de Paramount convenció a un productor de CBS, para que le dé la oportunidad de hacer un nuevo film. Obtuvieron un plazo de 18 meses, pasado el cual, si no hacían nada, perderían los derechos para cine (aunque la CBS retuvo los jugosos derechos de merchandising). Kurtzman y Orci, en ese entonces productores de Alias y guionistas de Misión imposible III (que dirigió Abrams) estuvieron entre los primeros en saber que Star Trek intenta tomar forma como película. “El estudio buscaba una forma especial de ver esto”, dice Kurtzman.

“Tienes que amar un género en su esencia y al mismo tiempo tienes que separar a Star Trek de lo que ha sido para refrescar la idea”.


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